La Deflación Petrolera
El petróleo es un arma de dos filos. Si se vende a buen precio, puede aliviar las condiciones económicas de un país, pero también puede causar una inflación monetaria importada. Con la caída de los precios, algunas economías ligadas al petróleo sufren la deflación monetaria importada. La importación de las variables económicas del mercado internacional del petróleo se deben a un error fundamental en la política montería de algunos países productores de petróleo.
El petróleo se vende en el mercado internacional en la moneda global, ya sea el Dolar o mas recientemente el Euro. Al ligar la emisión de la moneda nacional al ingreso de moneda global, se mantiene una relación directa en el total de la base monetaria M1 del país y el total de las ventas de petróleo en un periodo dado. El error es caer en una monetización de las ventas de petróleo, al trasladarlas a la banca nacional y reflejar su valor emitiendo moneda nacional.
Entre mas ventas de petróleo se logren, mayor es el monto total del M1 en el sistema bancario nacional, con lo cual se produce el efecto de inflación importada por la sobre-oferta de moneda. Si el precio del petróleo cae, esto se refleja en al reducción de la base monetaria M1 del país, con lo cual se importa la deflación por la reducción de oferta de moneda.
En Noruega, han logrado desligar las ventas de petróleo de su sistema bancario nacional. Al importar solo cierta cantidad del total de las ventas del crudo al sistema bancario Noruego, mantienen una estabilidad monetaria admirable, y gozan del mejor estándar de vida del mundo. La cantidad de monetización en Kroners se basa en sus necesidades monetarias internas, no en la disponibilidad de recursos externos producto de la venta del petróleo. No importan la inflación ni la deflación del exterior, viven en una economía planificada y sostenible, sin sufrir los vaivenes del precio internacional del curdo.
Las reservas monetarias de Noruega se mantienen en moneda global, en bancos del exterior, para usarse como respaldo ante el BIS para la convertibilidad del Kroner al curso del día, en un mercado cambiarlo libre y dinámico. Sus reservas monetarias son el excedente acumulado de las ventas del petróleo a lo largo de muchos años, no las importan al sistema bancario nacional.
La economía bolivariana de Venezuela puede tomar como modelo el sistema Noruego. En Venezuela, solo las transacciones internacionales deberían estar afectas al valor de conversión del Bolívar. La economía socialista bolivariana no tiene porque caer en problemas de inflación o deflación importadas, estaría aislada del valor del petróleo. El Bolivar debe ser una medida del trabajo de los Venezolanos, no de la especulación del mercado internacional.
La solución perfecta sera la implementación de tres niveles monetarios, como existe actualmente en Cuba, un nivel global en la banca internacional, un nivel nacional convertible, y un nivel socialista no convertible. Los tres niveles se relacionan entre si en el mercado libre, pero cada uno tiene una función separada.
Etiquetas: economia

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